¿Cómo funciona?
El acné se produce por una combinación de factores: exceso de sebo, obstrucción de los poros, proliferación de bacterias e inflamación. Determinadas tecnologías lumínicas pueden actuar sobre las bacterias relacionadas con el acné y contribuir a controlar la inflamación, ayudando a reducir los granitos rojos e inflamados y a mejorar progresivamente los brotes. Además, mediante protocolos específicos, podemos trabajar sobre las manchas y marcas que quedan después del acné, favoreciendo una piel de aspecto más uniforme.
¿Qué beneficios buscamos?
Acné facial y corporal
El tratamiento no se limita al rostro. También podemos abordar el acné de espalda, pecho, hombros, glúteos y otras zonas del cuerpo, con protocolos adaptados a cada región.
Protocolo recomendado:
Un tratamiento médico personalizado para mejorar el acné activo y sus secuelas, cuidando la salud y la calidad de la piel.