Es un procedimiento mínimamente invasivo, generalmente bien tolerado, que puede realizarse con medidas para reducir las molestias.
Permite tratar tatuajes negros y de diferentes colores. Los resultados dependen del tipo y calidad de la tinta, su profundidad, antigüedad y las características de cada piel. Los pigmentos blancos no son aptos para este protocolo.
Protocolo recomendado:
Tecnología médica avanzada para una remoción progresiva y personalizada.